
Supongo que no sé desintoxicarme del otoño (como de otras tantas cosas). Que me gustan esos días en los que calarse por culpa de la lluvia es casi un acto de rebeldía contenida. Y sentir el peso de la ropa mojada aclimatándome la piel.
Ayer fui incapaz de dormir. El día anterior tampoco.
Bueno, en realidad casi nunca soy capaz de dormir a horas políticamente correctas (y eso que sonaba de fondo una
nana). Pero ya va pesándome en el cuerpo. Lástima que no se traduzca en kilogramos...
Teóricamente, el dosmilocho, iba a ser nuestro año. Y Quizá de alguna forma extraña lo esté siendo.
Nuestro año lleno de comienzos con cosas en el tintero...
Hoy es uno de esos días de verano que huele a octubre. Habrá que comenzar algo pendiente...no?
Bla, bla, bla, bla...
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Fotografía:
©® Zoe López